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Today: Mayo 23, 2013

Agenda

Crecemos juntos

Cuando tienes un hijo, una hija, tienes la intensión de que crezca. Antes de que nacieran tenías unas ideas... que una vez nacen se confirman... ¿o no?   ¿Crecemos junto con los hijos e hijas q....

Próximo taller on line

El próximo taller virtual para padres y madres está operativo el día 25 de diciembre de 2011. Este es el lugar indicado, el lugar dónde encontrar la dirección armónica en la relación con tus hi....

Padres y Madres Presencial Moya

Comenzamos nuevamente el taller presencial "Educar Sin Castigar" para padres y madres. Todos los padres quieren a sus hijos. Transmitirlo y educarles es una tarea, de gran responsabilidad. Es por el....

Padres y Madres Presencial Blossom

Nuevamente está en marcha el taller educar sin castigar, el lugar dónde recibes las herramientas de comunicación y relación, y sobre todo apoyo seguro y constante en las dudas que como padre o com....

Encuesta

Una "torta a tiempo" es una victoria
 

"Es necesario educar, para no castigar."

¿Proteges o sobreproteges? PDF Imprimir Correo electrónico

Estás leyendo esto por tanto alguna vez has escuchado, o pensado que alguien sobre-protege, tal vez tú. Pero ¿qué será eso?Tal vez piensas que consiste en llevarle en brazos todo el tiempo evidentemente sin escuchar la opinión del interesado, en este caso el bebé, ya que a un niño de diez años no lo llevas en brazos salvo estricta necesidad. Cuando te acercas mientras llora y le consuelas provocas a menudo otra ola de críticas. ¡Han de fortalecerse! Aunque cada persona entiende la fuerza en sentido diferente.

Las palabras referidas a cosas tienen definición exacta mas no ocurre lo mismo cuando hablamos de protección, amor, respeto, armonía, etc., En estos casos entramos en el reino de la subjetividad generadora de encarnizadas discusiones, de las cuales la única interesante es entre tú y tu hijo-hija. La emoción en ti y en él te mostrará la pista hacia la solución.

Además de padre o madre te convertirás en detective para toda la vida y tu trabajo consistirá en descubrir cuando tu hijo observa los barrotes de una cárcel desde el interior y trata de salir. Los encierros producen frustración, rabia, ira, pena... en preso y carcelero. Entrenarte en detectarlos en ti y en tu descendencia te ahorrará muchos quebraderos de cabeza.

Detectados, ¿qué harás para liberarlos? Ahí comienza el camino. Subiendo la escalera puedes hablarle, acompañarle en silencio o impedirlo con diversas amenazas. Si te decides por acompañarle, rara vez le sobre-protegerás.

Herramientas necesarias:

Observación

Escucha

Calma

Paciencia

Alegría

Gestión eficiente de tus emociones "negativas".

Herramientas que sobran:

Miedo

Frustración

Pena

Angustia

La recomendación entonces solo puede ser: revisa tu "caja de herramientas" y comprueba qué sobra para liberar peso y permitir el espacio necesario para aquello que falta.

 

Teresa Garcia.

 

 

 
Sabes decir "no"? PDF Imprimir Correo electrónico

"NO", únicamente dos letras y provocan más temor que un fantasma en una noche de tormenta. Tanto es así que has aprendido muchos modos de evitarla.

Es domingo por la tarde, te apetece estar en casa y aburrirte cambiando de canal. Escuchas la temida pregunta: "¿Vamos al cine?". Piensas: "estoy cansada y lo único que quiero es aburrirme un rato pero si digo que no...." y respondes: "Prefiero ver una peli en casa". Percibes que te miran como si estuvieras loca, y caes en la cuenta que en casa no hay reproductor de vídeo.

Otro camino, ¡mejor otro camino!: ¿Estás incomodo en casa conmigo? con la "sana" intención de abrir la comunicación. Observas su cara de enfado y no entiendes nada hasta que escuchas su respuesta: ¿querer ir al cine es sinónimo de estar mal contigo? Evidentemente no era lo que esperabas conseguir, una discusión, que impedirá que descanses y te aburras cómo habías planeado.

¡Ya sé! ¡Ya sé! Es un mal momento para andar gastando dinero, si vamos al cine, las entradas, las roscas, los refrescos... mejor nos quedamos en casa. Quedas atónita, porque te dice que de vez en cuando no importa algún "lujo", que ya mejorarán las cosas y que te vendrá bien para despreocuparte un poco. Tu mente a dos mil: "¡Pero si la única preocupación que tengo es quedarme en casa!"

¿Y si simplemente dices la verdad? Un simple y auténtico "no me apetece". Estás evitandolo con diferentes estrategias, que además no funcionan. Puede que él lo acepte, pero también puede que empiece a pensar que eres una aburrida. O que no te gustan las mismas cosas que antes. O que te importa un bledo lo que él quiera hacer.

Un "no" implica asumir responsabilidad frente a lo que piensas y sientes. Y esa es la verdadera dificultad porque hemos sido educados en la obediencia dejando la responsabilidad a quién manda. Tememos la responsabilidad en nuestras emociones y buscamos que otro/otra las asuma. Aunque resulta incongruente que tú decidas y desees que la responsabilidad la lleve otra persona.

 

Teresa García.

 
Responder a la autoridad PDF Imprimir Correo electrónico

¡A mi no me repliques!

Apuesto a que conoces esa frase y cualquiera de sus variantes. Sentencia común en los ambientes educativos basados en la obediencia. Implica autoritarismo e impide la comunicación y el encuentro conjunto de soluciones basadas en la colaboración mutua. Genera desconfianza tanto en uno mismo (mi modo de pensar no importa) como en el otro (no le intereso).

 

Deja huella.

Cuando escuchas esta sentencia, siendo menor de edad y sin el filtro de una personalidad formada, con toda probabilidad tenderás a confundir autoridad y autoritarismo. Pertenecientes a la misma familia de palabras, remiten a significados muy diferentes. Mientras en una cuestionar enriquece en la otra se convierte en causa de castigo e iniciadora de miedos.

 

Consecuencias.

Si ocupas una posición de autoridad pero creciste en un ambiente restrictivo tenderás a impedir que te pregunten acerca de lo que haces. La situación se agrava si tienes hijos e hijas, porque cuando alguien te contradice creerás que está "quitándote autoridad", valga la redundancia. Además cuándo tu jefe o jefa te "eche un rasca" pensarás que "no puedes contestar" y reaccionarás violentamente, de forma interna o externa, entorpeciendo y empobreciendo las relaciones laborales.

 

Las alternativas.

Decía Einstein que no se puede solucionar un problema desde el mismo nivel de pensamiento que lo genera, en este caso la confusión entre autoridad y autoritarismo. Dicha confusión afecta a pensamientos, emociones y sentimientos. La fecha de creación es anterior a los siete años y deja emociones enquistadas que se activan sin tu consentimiento en las ocasiones que aparece un conflicto. Desde la perspectiva del adulto comprender la diferencia y desactivar las emociones enquistadas como primeros pasos, seguidos de aprendizaje de nuevas estrategias de respuesta que dejen fuera la violencia.

 

Beneficios.

Como director de orquesta (padre, madre, maestro, jefe, etc.) recibirás ideas de las personas que dependen de ti, lo que les convertirá en colaboradores y parte activa del equipo. Como músico (empleado, niño, niña, etc.) te beneficiarás de la experiencia y saber anterior a ti. El resultado final es la colaboración y confianza mutuas.

 

Teresa Garcia.

 
La trampa del perdón PDF Imprimir Correo electrónico

Estás super enfadada y golpeas a tu hermano con rabia después que rompió tu mejor juguete, ya que tus siete años no te permiten controlar tus impulsos. Por supuesto llega tu mamá y diciendo que no está permitido golpear a tu hermano, que eso le duele y que le pidas perdón y le des la mano. A ti te apetece continuar con la venganza pero sabes que eso te llevaría a recibir una buena reprimenda más por parte de tu madre.

Piensas que defiende a tu hermano más y que no tiene en cuenta que él rompió tu juguete y lloras de impotencia cuando escuchas que ese no es motivo para golpear. Te sientes condenada sin derecho a defensa alguna y pides perdón para que te dejen tranquila guardando la emoción para una ocasión más propicia.

La ocasión más propicia se retrasa en el tiempo y se van repitiendo situaciones en las que te sientes obligada a pedir perdon o perdonar. A menudo lees en libros y revistas que el perdón libera y te preguntas qué pasa, a ti te hace sentir peor. Tampoco te atreves a comentarlo con otras personas y cuando te atreves se repite la cantinela varias veces: "Aprende a perdonar"

¡Cuánto te gustaría conseguirlo de una buena vez! Tu estrategia entonces consiste en decir que "tal cosa" no tiene perdón. Encuentras quiénes entienden que no lo hagas y quienes te juzgan por no hacerlo. El más bonito de todos el que te dice por enésima vez que cuando lo hagas te sentirás libre. ¡Qué iluso! Él piensa que no te está juzgando, sino mostrandote el camino de "salida".

Un día descubres después de mucho tiempo que reciben perdón aquellas personas que han sido condenadas de facto, y que sin ese "sencillo trámite" no es necesario el perdón. De ahí que condena y perdón siempre vayan de la mano. Te preguntas qué puedes hacer para renunciar a los juícios, porque te observas juzgando cada instante. La soledad te acompaña al comprender que dejarás de necesitar el perdón en el momento en que renuncies al juicio. Aquellos que tanto aconsejaban no tienen idea de qué hacer y con su mirada te comunican lo raro de tu pregunta. Lógicamente para ellos "el malo es el malo, y debe ser condenado"

Estás orientado aún en una dirección que conduce al callejón sin salida.La calle amplia que conduce a la autopista está lejos del perdón y cerca de limpiar y curar tus heridas. Después de limpiar la herida recibida en tu rodilla al caer ¿juzgas y perdonas al suelo? ¡Qué tonta la pregunta! ¡No estás loca! ¿cómo vas a perdonar al suelo? Simplemente te ocupas de tu herida hasta que cicatriza y la siguiente ocasión miro atentamente el camino detectando la piedra que antes me hizo caer, es decir, aprendo de mi error. Algo así funciona con la parte emocional, ocúpate de sanar tu herida y pregúntate en qué colaboraste para recibirla. Por ejemplo ibas hablando con tus amigas y por eso no viste el hoyo en el que finalmente caíste. Cuando la herida está sana, da igual qué la hizo.

 

Teresa García.

 

 
La muerte y la vida PDF Imprimir Correo electrónico

Tema recurrente dónde los haya ¿cómo explicar la muerte a los niños y niñas?

Conviene saber que mientras tenemos menos de siete años comprendemos el cien por cien del lenguaje, no únicamente la palabra. Las emociones se transmiten además de por el tono de voz, por la posición de los hombros, ojos, boca, etc. ¿Has visto decir que no con la cabeza y que sí con la boca? Algo así se llama incongruencia. Mientras somos menores percibimos todo, y a medida que crecemos, decidimos qué atender y qué no. Por eso nos quedamos con el 7% de toda la comunicación, la palabra.

 

Continuando con la muerte, si tienes miedo pero quieres transmitir calma a un niño, le transmitirás un mensaje incongruente que generará estrés. Se preguntará: ¿cuál de los mensajes es el bueno? Pero no tendrá elementos para decidir, y esto se repite en muchos más campos en su vida.

El hecho de ser menor de una edad no implica que carezcas de opinión en un tema. Interesarte por esa opinión facilita el proceso de comprensión, y tal vez te demuestre que no hay tanto por explicar. Aprovecha situaciones como un entierro, un animal o planta muertos para usar la curiosidad con preguntas como:

- ¿Dónde estaba antes de nacer?

- ¿Para qué nacería?

- ¿Crees que le gustaría volver a dónde estaba antes?

Estas preguntas suelen abrir una conversación, en la que probablemente te devuelvan la pregunta. Sí no sabes la respuesta, dilo claramente, ya que eso le dará libertad para elegir la que más le guste. Esa es una de las preguntas que cada cultura resuelve de manera diferente.

¿Y si se asusta al ver que no hay respuesta? Te tocará acompañarle en el proceso de encontrar una respuesta válida para él o ella.

Hacer el duelo es diferente a explicar la muerte.

¿Y si acaba de morir un ser querido? Este es el peor momento para explicar la muerte. Cuando pierdes a alguien importante necesitas quejarte, llorar, enfadarte, sentir el dolor de la pérdida en suma. Y que alguien te escuche de forma incondicional para que puedas liberar toda la emoción. Qué aún no hayas cumplido diez año no invalida la necesidad. Permitir hablar de la persona desaparecida, propiciar incluso el recuerdo de aquellas anécdotas que más nos gusten ayudan.

 

Teresa García.

 
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