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Filosofía de la Guía Familiar: Sin Castigos
Alguien que se siente triste, frustrado, desanimado, etc… tendrá serias dificultades para llevar una vida agradable. En este caso no importa la edad, esta afirmación es válida desde los más pequeños hasta los ancianos.
Aplicando este razonamiento, se hace necesario encontrar un método efectivo y eficaz que mejore nuestras relaciones humanas. Tomando un ejemplo de la economía, es imposible pagar un dinero que no tenemos. Cuando así lo hacemos, nos endeudamos, por un tiempo o por toda la vida. Del mismo modo, no daremos comprensión a otras personas, si con nosotros mismos somos incomprensivos. Y si lo hiciéramos quedaríamos resentidos, es decir, con una deuda emocional.
La relación con nosotros mismos y con los demás tiene un elemento común: La Palabra, en su modalidad escrita, pensada o hablada. Si internamente nos juzgamos, castigamos, obligamos, etc. Bloqueamos la comunicación con nosotros mismos. Cuando la comunicación con nuestro interior es defectuosa, se resiente la comunicación con los que están a nuestro alrededor.
En la familia surgen desavenencias, que afectan a la pareja y a los hijos. Desde Guia Familiar: Sin Castigar, generamos un espacio, dónde los padres y madres se comuniquen con su interior, y desde ahí con sus hijos e hijas. De esa forma mejoramos la autoestima de los adultos y de los niños. Nuestros talleres a padres y madres llenan esa función.
En las relaciones laborales, aparecen conflictos que se resolverán más fácilmente si conocemos qué palabras es conveniente usar en un contexto y que palabras es mejor no usar en ese mismo contexto. Nuestro taller de habla compasiva cumple con ese cometido.
Cuando los daños recibidos están en un nivel muy profundo, es necesaria una terapia que libere las emociones contenidas. La terapia presencial, telefónica o vía e-mail (según los casos) llegan a los lugares más escondidos de las emociones para sanarlas.
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